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| Intro |
Ya sabes que hay drogas legales e ilegales, lúdicas y terapéuticas. La medicación psiquiátrica es de las terapéuticas y legales (siempre, claro, que esté prescrita por algún médico/a). Y -como de las otras- se pueden usar bien o no.
En principio, si estamos tomando medicación quiere decir que tenemos algún tipo de problema. No obstante, no siempre es así; a veces:
- La tomamos por nuestra cuenta porque estamos bajos de ánimo o en las noches de fiesta...como si por el hecho de estar fabricada en laboratorios no fueran sustancias fuertes o con riesgos.
- Nos la recomienda alguien que no tiene demasiada formación en salud mental (no es psiquiatra) y/o no tiene el tiempo suficiente para hacernos un diagnóstico bien hecho.
- Presionamos para que nos receten alguna sustancia química ya que nos es más fácil tomar pastillas que enfrentarnos al problema ("Me ha dejado el novio y quiero que me des pastillas porque estoy muy triste").
- Son las transnacionales farmacéuticas las que presionan para que nos las receten con o sin sentido (quieren ganar dinero sea como sea).
Algunos medicamentos también son adictivos y dejar de tomarlos también provoca "mono" (sudores, agitación, inquietud, ansiedad, temblores, náuseas, vértigo, irritabilidad...). Cuando se dejan de tomar el cuerpo reacciona de forma contraria a los efectos que provocaban; los ansiolíticos son un ejemplo. También pueden crear tolerancia (que el cuerpo necesite más cantidad para mantener los efectos).
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Los trastornos que podemos tener
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Puede ser que duren poco tiempo (por ejemplo, una persona a la que queremos mucho se ha muerto y nos hemos quedado fatal unos días), un tiempo más largo (un estado que nos dura unos meses) o que formen parte de nosotros -quizás por características físicas de nuestro cerebro.
Su origen tiene que ver con:
- Nuestro cerebro (nos falta una sustancia necesaria para su funcionamiento equilibrado y no la tenemos de forma natural).
- Historias que actúan como detonantes o como facilitadoras:
- Cosas duras que nos han pasado.
- Tomar drogas cuando nuestro cerebro era demasiado vulnerable a ellas
(a algunas personas les despierta o les provoca algún trastorno).
Hay diferentes tipos de trastornos:
- Tenemos el estado de ánimo muy, muy bajo -desde los estados depresivos hasta la depresión.
- En situaciones o momentos determinados nos cuesta respirar, aparece una taquicardia, tenemos la impresión que nos puede pasar una cosa muy grave -las crisis de ansiedad.
- Tenemos subidas y bajadas muy fuertes de estado de ánimo -trastorno bipolar.
- Somos personas muy inquietas (por el sistema nervioso), necesitamos estar siempre cambiando y moviéndonos, y nos cuesta mantener la atención -los déficit de atención e hiperactividad.
- Nos cuesta mucho dormir y coger el sueño -el insomnio.
- Tenemos desordenados los pensamientos, las percepciones (oímos voces o tenemos visiones), la voluntad... Nuestro cerebro a veces desconecta de la realidad y se crea otra diferente -las psicosis.
- Sentimos un miedo intenso y desproporcionado por algún animal o en ciertas situaciones -las fobias.
- Tenemos alguna perturbación emocional, afectiva, motivacional o de relaciones sociales -trastornos de la personalidad.
- Los asociados con la alimentación -la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa.
- Otros relacionados con el sistema nervioso y el cerebro: los dolores de cabeza fuertísimos -las migrañas- o las descargas nerviosas que no podemos controlar - la epilepsia.
Para cualquiera de estos problemas o enfermedades, quizás tenemos que tomar medicación psiquiátrica.
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Quizás conozcamos a personas que se tienen que medicar; nosotros tenemos que entender qué les pasa y por qué necesitan la medicación
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Los trastornos mentales son tan frecuentes como los físicos. Nadie tiene un cáncer o una gripe porque quiera, lo mismo pasa con estas enfermedades. Que una persona tome medicación no quiere decir que esté loco o loca, que no pueda trabajar o que no lleve una vida normal; simplemente tiene esta característica o manera de ser.
Tener un trastorno o no tenerlo no es "blanco o negro", "sí o no". Todos tenemos tendencia a ser de una manera u otra y a reaccionar ante las situaciones (con ansiedad, con tristeza, etc.). En algunas personas esta tendencia se acentúa más y puede causar problemas en su vida cotidiana. Es en este caso cuando puede necesitar ayuda profesional y la medicación. A otras personas, la vida les ha jugado malas pasados y, debido a ellas, pueden tener algún trastorno (han pasado por situaciones muy difíciles, han sufrido maltratos o abusos...).
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Siempre será mejor que sean genéricos; son más baratos para nosotros y ayudan a que el gasto público sea menor.
Tomando medicación, es importante:
- Seguir las indicaciones que nos han dado: tomar la cantidad justa y no saltarse ninguna toma.
- Si creemos que nos irá bien algún cambio (reducir o aumentar la dosis, dejar de tomarla, etc.) antes de cualquier movimiento lo tenemos que consultar con el especialista. Hacerlo por nuestra cuenta podría causarnos alguna reacción no prevista o que nos haga daño.
Tenemos que estar pendientes (porque se lo tendremos que comentar al o a la especialista) no sólo de cómo nos ayuda -o no- la medicación, sino de qué efectos secundarios nos provoca (¿dejarnos demasiado sedados? ¿provocarnos euforia? ¿algún posible efecto físico que no nos conviene?...). Es posible que encuentren otra pauta que no nos provoque estos efectos secundarios indeseados.
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El seguimiento médico es importante; tanto si nos encontramos bien como si estamos mal. Acordémonos de prepararnos la sesión con el especialista en psiquiatría, porque muchas veces la visita dura poco rato (atienden a mucha gente) Siempre podemos:
- Llevar apuntado qué nos han pasado y qué queremos comentar en la visita (quizás allí no nos acordemos o estemos muy nerviosos).
- Pensar cómo explicar con claridad qué efectos y sensaciones hemos tenido: si nos va bien para el problema que tenemos, si nos provoca efectos secundarios, etc.
- Pedir a un familiar que nos acompañe para explicar alguna crisis que hemos tenido.
Piensa que los profesionales de salud mental quieren lo mejor para ti: así que intenta ser el máximo de sincera o de sincero.
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Diferentes tipos de medicación
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A veces un medicamento puede servir para diferentes enfermedades, aunque quizás necesitamos más de uno: porque tenemos más de un problema o bien para compensar o mejorar los efectos de un medicamento.
ANSIOLÍTICOS
Están pensados para reducir la ansiedad o facilitar el sueño. Son sustancias fuertes y crean dependencia. Si hemos estado bastante tiempo tomando, al dejarlo lo pasaremos mal (lo tendremos que tener en cuenta y estar dispuestos o dispuestas a superar un síndrome de abstinencia).
ANTIDEPRESIVOS
Están hechos para ayudarnos a salir de una época oscura y gris, en la que nos sentimos muy tristes, no tenemos ganas ni nos vemos capaces de hacer nada, sentimos que vivir no tiene demasiado sentido...
Debemos tener en cuenta que suelen empezar a hacer efecto después de unos cuantos días de haber empezado a tomarlos. Así que -al principio- aunque no lo notemos, tenemos que seguir con la pauta y esperar.
ANTIPSICÓTICOS O NEUROLÉPTICOS
Nos ayudan a reducir o compensar la actividad mental (como cuándo el cerebro y el pensamiento se nos aceleran mucho), a conectar con la realidad o a no tener tantas subidas o bajadas.
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¿Qué me puede pasar si me medico y tomo otras drogas?
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Si nos han prescrito medicación es porque tenemos algún trastorno. Y, dado que las drogas nos alteran, si mezclamos unas con otras, podemos tener diferentes tipos de efectos indeseados:
- Que las drogas no nos hagan efecto (y si aumentamos la cantidad, también lo hacen los riesgos).
- Que esté contraindicado con nuestro tratamiento psiquiátrico (puede anular o multiplicar los efectos de las drogas o de la medicación).
- Que nos provoque alguna crisis o empeore nuestra evolución.
En caso de que tengamos un problema de tipo psicológico, lo mejor que podemos hacer es afrontarlo con serenidad y, por lo tanto, sin drogas. Nosotros nos la jugamos mucho más que otras personas.
Si tenemos un trastorno mental y tomamos medicación, es importante conocer qué pasará en el caso de que -por ejemplo- queramos beber alcohol algún día o fumarnos un porro. Lo mejor que podemos hacer es planteárselo con confianza a nuestro psiquiatra.
Aquí damos algunas pistas, en ningún caso sustituyen la opinión de tu profesional de referencia (él o ella es quien te conoce).
ALCOHOL
Si se toman ansiolíticos, beber alcohol hace que se sumen los efectos sedantes. Dependiendo de la cantidad de alcohol y de las características de la persona (peso, estado en que se encuentra...), sus efectos pueden ir desde mareo, cansancio y sueño... hasta un coma profundo o la muerte.
CANNABIS
Si se toman antidepresivos o ansiolíticos, los efectos sedantes o tranquilizantes se suman y puede aparecer sueño, cansancio, mareo y sensación de ir "demasiado fumado". El cannabis es especialmente peligroso para las personas que tienen esquizofrenia o psicosis, ya que pueden despertar complicaciones o agravar las que ya se tienen.
ALUCINÓGENOS (setas, LSD)
Quien toma antipsicóticos, no puede tomar ningún tipo de alucinógeno. Provocan malos viajes y también flashbacks (volver a sentir los efectos sin haber tomado).
ESTIMULANTES (cocaína, speed y MDMA)
No los pueden consumir quien toma:
- Medicación por problemas de hiperactividad, ya que pueden aparecer síntomas de inquietud, agitación, nerviosismo, ansiedad y convulsiones.
- Antidepresivos, ya que pueden provocar crisis de hipertensión o intoxicaciones (que pueden llegar a ser mortales).
- Antipsicóticos, ya que pueden provocar un cuadro psicótico.
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