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A veces deseamos estar con una persona y no podemos
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No nos hace ni peinetero caso
Nos colgamos de alguien (que conocemos) pero no nos hace caso o, incluso, juega con nosotros (se ríe porque le vamos detrás, hace que nos hagamos ilusiones pero para mofarse de nosotros...).
- Intenta dejar de sufrir -manteniendo las esperanzas- y acepta las cosas como son.
- Si necesitas un poco de distancia (al menos al principio) tómatela y trata de poner la atención en otras cosas o en otras personas.
Son amores platónicos (amores imposibles)
A menudo tenemos amores de éstos: alguien nos gusta aunque desde un principio sabemos que nunca lo o la podremos tener: porque son más mayores, actores o actrices de películas, cantantes...
Siempre y cuando no nos tambaleen más de la cuenta, no nos alejemos demasiado de la realidad y no nos dure mucho, está bien sentir estas cosas.
- Procura que no te dure mucho este amor. Te puede ayudar pensar que la gente famosa es bien diferente de la imagen que muestran (¿Sabías que los famosos acostumbran a tener bastantes desequilibrios psicológicos y que estarían mucho mejor con una vida normalita como la nuestra?)
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Otras veces estamos con una persona, pero nos hace daño...
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Estamos enganchados uno/a al otro/a: "No puedo estar sin él"
Ir siempre juntos es lógico al principio de una relación: juntitos al cine, en casa, en el parque... Pero quizás, con el tiempo, podemos empezar a echar de menos momentos para nosotros, para los colegas, para nuestras aficiones o salir de fiesta con otra gente... Y la relación nos puede empezar a pesar.
Ir siempre como un pack-de-2 puede acabar cansando (por mucho que le quieras o te quiera). De hecho, también puede llegar a agobiar un poco (como si, por estar en pareja, tuviéramos que dejar de vivir muchas otras cosas).
- Para evitar engancharse a la otra persona, respetad desde un principio vuestras historias personales y evitad cansaros de estar juntos.
- Si los dos sentís que estáis demasiado tiempo juntos, habladlo: que así la gente se entiende.
- Buscad espacios diferentes para cada uno.
- En caso de que sólo tenga esta sensación uno de los dos miembros de la pareja, se lo puede explicar al otro. Si se puede encontrar una solución con la que los dos se sientan bien, fantástico. Si la otra persona no quiere cambiar, quizás es mejor dejar la relación: para estar en pareja, hace falta que las dos personas estén bien.
El otro se piensa que soy suya: "No me deja salir"
A veces nuestra pareja quiere saber todo lo que hacemos; nos pide explicaciones por todo, critica a nuestra gente, no nos deja estar con los amigos, se enfada sin motivo... O sea, que más que demostrarnos que nos ama, nos demuestra un carácter que nos está haciendo daño.
Debe pensar que nosotros le pertenecemos (como si fuéramos un objeto que tiene un propietario) y quiere controlar todo lo que hacemos.
Para evitar problemas (no queremos que se enfade o recibir una bronca) acabamos haciendo que la otra persona quiere: sólo estamos con ella o él, dejamos de lado a nuestros amigos, nos vamos quedando solos, dejamos de estudiar o hacer cosas que nos gustaban... En definitiva, perdemos nuestra libertad.
- Posiblemente hemos intentado hablarlo y no hemos obtenido una buena respuesta (incluso nos pueden haber contestado con agresividad o como si fuéramos idiotas). En vez de llevarlo en soledad, lo podemos comentar con una persona de confianza para que nos ayude a ver con otros ojos nuestra relación.
- Si has intentado solucionarlo y no lo has conseguido, acaba la relación. Cuanto más tiempo pase peor; procura no retrasarlo. Ya sabes que no te lo pondrá fácil, pero no te dejes influir por eso. En caso de que tengas miedo, pide ayuda.
Es una persona súper celosa: "Si hablo con un tía, me monta una escenita para flipar"
Los celos normalmente son impresiones + suposiciones + imaginación +... No tenemos una evidencia clara pero sospechamos; nosotros lo pasamos mal y -a veces- también hacemos sufrir a la pareja. Tener un poco no está mal, pero si son excesivos se convierten en enfermizos.
Tener un poco de celos delata que el otro nos gusta. Siempre hay situaciones que nos hacen sentirnos incómodos o sospechar (la típica: cuando está con su 'ex...')
- A menudo está bien que nos lo trabajamos nosotros, pero, a veces, para nuestra tranquilidad, podemos necesitar decirle: "Ei, que me enfado cuando hablas con esta persona, quiero saber si tengo motivos o no."
En ocasiones, son justificados. Y a veces no sólo se trata de sensaciones sino de evidencias de que ha pasado alguna cosa (nos han puesto los cuernos).
- Si tenemos evidencias de que le gusta otra persona ("Me lo han dicho, los han visto juntos") es sencillo: lo hablamos y que nos explique qué ha pasado. Después podremos decidir qué hacer, aunque nos cueste.
- En caso de que te hayan puesto los cuernos alguna vez, ten en cuenta que es fácil que se repita.
Otras veces los celos son exagerados. Eso pasa cuando desconfiamos de cualquier situación y nos montamos películas (que pueden llegar a auténticas paranoias). Eso es señal que nos falta confianza en nosotros mismos, en el otro y en la relación.
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¿Qué puede estropear nuestra relación?
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Andar mirando al suelo, no vestirnos de cierta manera para evitar que sospeche, no ir a ciertos sitios porque está tal persona y el otro se siente molesto, no hablar con nadie en la discoteca, no poder ir solo porque te controla... Todo esto no mejora la relación: eres tú quien le resuelves el problema, no la otra persona quien resuelve el suyo. Piensa: ¿Es la relación que buscas? ¿Es el coste que quieres pagar para estar con él o con ella? ¿Por cuánto tiempo?
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Una persona muy celosa puede estropear una relación muy guapa y hacer mucho daño a la persona que tiene al lado. Cuándo los celos son enfermizos, cualquier situación se malinterpreta y estropea los buenos momentos. Una cosa está clara: si no cambia la situación, la relación no irá bien, por mucho que nos queramos.
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Quieren que nuestro amor sea incondicional
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¿Como el amor de madre?
- Estar en pareja es una negociación constante: Te hago feliz y me haces feliz, te lo ganas y me lo gano. No es como con los padres, que nos lo dan todo porque nos quieren (aunque también nos lo tenemos que ganar).
- Querer no implica tener conflictos continuamente, ni estar juntos a costa de lo que sea. Si pensamos así, probablemente tenemos una visión demasiado romántica de lo que es tener pareja.
¿Perdonar la infidelidad?
- Cada pareja tiene sus historias pero si nos hacen daño, quizás no nos amen tanto como nos dicen. Es fácil decir "Te quiero" pero demostrarlo es más difícil.
- Si perdonas la infidelidad sólo porque lo quieres, plantéate también si el otro también te ama o los motivos por los que lo ha hecho (no es lo mismo que pase puntualmente una noche en que se ha bebido demasiado, o que se haga de forma premeditada o con un amigo o amiga nuestra). Recuerda que cuando pasa una vez...
Cómo nos tratan y como tratamos.
- Hay muchas formas de tratarnos mal: hablar en tono despectivo o de burla, insultar o reprocharnos cosas sin motivo, hacernos sentir culpables, no disculparse cuando toca, pasar de nosotros, no escucharnos o no hablarnos, llegar tarde o no presentarse cuando hemos quedado... A veces eso hace tanto daño como una bofetada.
- No hace falta que nos lleven en bandeja, pero no podemos aceptar que nos traten mal. No sólo importa si nos quieren mucho o poco, sino también si nos respetan y tenemos la relación que nos merecemos.
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Cuando no nos gusta la forma de llevar una relación
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Puede ser que una relación no convenga porque el otro toma muchas drogas -y no tiene intención de dejarlas-, o tiene una ideología contraria a la nuestra -es racista...
Si estamos con alguien que necesita mucha ayuda, quizás nosotros -que no somos expertos- no se la podamos dar. A menudo tenemos que tomar la decisión de ayudarnos y cuidarnos primero a nosotros, y apartarnos de quienes nos hacen daño.
Cuando no venimos del mismo ambiente o del mismo grupo que nuestra pareja, toca conocer las amistades del otro y entrar en nuevos ambientes que no conocíamos o que no nos habían llamado la atención. Puede estar bien conocer gente nueva, nuevos lugares y nuevas maneras de salir, pero también puede ser un problema cuánto chocamos con cosas que no van con nosotros: hacen cosas que a nosotros no nos gustan -actitudes violentas, ir demasiado pasados de alcohol u otras drogas, conducir bebidos...-, estan en locales o bares que en los que no estamos a gusto, no nos gusta cómo se comporta nuestra pareja en aquel ambiente o con aquella gente...
- Hablándolo podéis pactar y llegar a acuerdos. Podéis dejar momentos para que cada uno esté con los suyos y otros para ir juntos a sitios donde estéis los dos a gusto.
- Lo más importante es sentirse bien; salir con alguien no quiere decir hacer o aguantar cosas que no van con nosotros.
- Tenemos que evitar exponernos a situaciones desagradables, o tragarnos conflictos que no nos tocan.
- Si la pareja no acepta lo que necesitamos, planteémonos con quién y cómo estamos. Que estemos con una pareja, no quiere decir que tengamos que hacer lo mismo que el otro, ni tampoco que sus amigos o sus amigas tengan que ser los nuestros.
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Cuando hay mal rollo por una pareja que ya no tenemos
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Nos ha dejado
- Duele, sí. Sobre todo cuando nos coge por sorpresa o cuando nos cambian por otra persona.
- Nos hace sentirnos mal con nosotros/as mismos; quizás pensamos que no valemos suficiente, que hemos hecho alguna cosa mal, que no nos hemos enterado de que alguna cosa pasaba... En realidad, es la otra persona quien lo ha decidido y contra eso no podemos hacer nada.
- Aunque a nosotros nos duela, podemos pensar que él o ella también se lo pierde. Aunque nos parezca que nos cae el mundo encima, el tiempo lo cura todo.
- No te cierres y sal con los tuyos, distráete, aprovecha para pasártelo bien. Pero trata de no pasarte, porque en las épocas de dolor es más fácil perder el control o hacer las cosas mal.
- De la experiencia se aprende (y en temas de amor, también tenemos que aprender qué hacer y cómo, y cuándo hay problemas).
- La primera relación puede ser la más intensa pero la más dolorosa. Aprovéchala para evitar que vuelva a pasar lo que ha fallado y repetir lo que te ha ido bien.
Lo dejamos pero seguimos con un problema
- Quizás nos duele ver que la otra persona sufre (porque dejar a alguien no quiere decir no le queramos) o nos sentimos culpables. Aunque sea duro, no se puede continuar una relación por la otra persona o por pena; tampoco querríamos que lo hicieran por nosotros.
- Puede ser que no se ha enterado de que ya no estamos juntos y actúa como si no hubiera pasado nada. En este caso, tendremos que dejarlo todo bien claro y evitar nada que confunda. Si, con todo eso no hay bastante, quizás tendremos que tomar decisiones más drásticas como no coger el teléfono, desaparecer un tiempo...
- Si nos acosa, quizás haya que comunicarlo a la familia o -incluso- pedir ayuda a profesionales de servicios de atención a la mujer u otros.
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