laClara.info
Nos gusta alguien del mismo sexo 
pixel
 
YO LE DARÍA UN BESO A... ¿NO SOMOS NORMALES? ¿QUIÉN ES NORMAL? EN SEXUALIDADES Y AMORES HAY DE TODO
LOS TÍPICOS TÓPICOS SI SOMOS HOMO, SI SOMOS BI, SI SALIMOS DEL ARMARIO SI ALGÚN AMIGO/A NOS LO EXPLICA

Es que yo le daría un beso a...

Muchos de nosotros/as sentimos atracción por alguien de nuestro sexo. Y esto pasa sobretodo cuando somos jóvenes (cuando eres un niño o una niña, estás por otras cosas).

A menudo parece que la homosexualidad no existe (el color de la piel se ve pero nuestra orientación sexual -como es íntima- no) y puede dar la impresión de que está mal, por eso hay quién emplea la palabra maricón como si fuera un insulto.

Es normal que podamos sentir dudas sobre nuestra orientación sexual. A veces sentimos atracción sexual hacia alguien del mismo sexo o incluso mantenemos algún tipo de relación sexual con aquella persona, pero esto no significa que seamos homosexuales: forma parte de un aprendizaje.

Nos pueden pasar cosas como por ejemplo:

  • Los compañeros de clase empiezan a hacer bromitas sobre las tías y yo les sigo el rollo pero, en realidad, no me ha atraído nunca ninguna chica.
  • Cuando mi madre me dice que ya me estoy haciendo mayor y "de mujer a mujer" me explica cosas sobre las relaciones sexuales con los hombres, o me hace preguntitas sobre Max... Pedro... yo le diría: "Mama, a mí ni Max, ni Pedro... es que yo le daría un beso a Silvia, que no dejo de pensar en ella".
  • No tengo claro qué me pasa, pero noto que lo que yo siento no existe para los ojos de los demás.
  • Me da reparo que los demás sepan qué es lo que realmente me atrae.
  • Me da palo que se rían de mí y me llamen bollera.
  • No tengo claro si me gusta o no Álex, pero me vienen pensamientos con él.
 

¿No somos normales? ¿Quién es la o el normal?

Si sentimos atracción sexual o amor por personas de nuestro sexo, no nos tiene que dar ningún miedo:
           Ni es malo -lo es el empresario que explota a inmigrantes sin papeles.
           Ni estamos enfermos -lo están quienes no aceptan que las personas seamos diferentes.
           Ni vamos contranatura -lo va la parte del mundo que deja morir de hambre a la otra.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra personalidad característica y una orientación del deseo sexual y/o afectivo. Si nuestra elección sexual no es la mayoritaria (la heterosexual) tendremos que tomarnos un tiempo para sentirnos cómodos/as con nuestros sentimientos, hasta poder vivir una sexualidad sin secretos ni problemas.

Siempre habrá alguien quien nos ponga mala cara o que nos haga el típico comentario borde. Tendremos que aprender a pasar de esta gente...

  • Como por ejemplo de algunas personas de la iglesia que hablan de nosotros como si fuéramos extrañas o extraños (¿tenemos la piel verde y dos antenas en la cabeza?).
  • Curiosamente opinan sobre la familia o el sexo cuando ni se casan, ni tienen hijos, ni mantienen relaciones sexuales... Está bien que tomen la opción que quieran, pero que nos respeten como nosotros lo hacemos con ellos y ellas (¿verdad que no les decimos que si todo el mundo hiciera como ellos/as, se acabaría la especie humana?).

Tenemos derecho a vivir nuestra sexualidad libremente y de la forma más gratificante. Pero, eso sí, siempre respetando los deseos de los demás. Si no somos heterosexuales (somos transexuales, homosexuales, bisexuales...) las leyes, por suerte y a diferencia de otros países, nos protegen y nos amparan. Afortunadamente, nuestra sociedad cada vez respeta más las diferencias individuales y las diferentes opciones sexuales.

 

En sexualidades y amores hay de todo

 

Algunas veces SOMOS (forma parte de nuestra personalidad):

Sólo me atraen sexualmente personas de mi sexo.

Somos homosexuales (lesbiana -soy chica- o gay -soy chico).

También me atraen sexualmente personas de mi sexo.

Somos bisexuales.

Siento que soy una chica pero mi cuerpo es de tío, o siento que soy un chico pero mi cuerpo es de tía.

Somos transexuales.

Y otras veces ESTAMOS (sólo tiene a ver con un momento dado de nuestra vida):

Tengo ganas de tener alguna experiencia sexual con alguien de mi sexo.

Quiero experimentar, saber cómo me sentiré, sentir en qué orientación sexual me siento más a gusto, resolver dudas...

Me enamoro de alguien de mi sexo.

Quizás sólo quiera vivir la parte del corazón o quizás también tenga ganas de tener un contacto íntimo.

He tenido algún contacto sexual con alguien de mi sexo (como tocarnos o besarnos).

No implica nada; quizás ha formado parte de un juego o sólo ha sido un momento en el que hemos probado otras cosas.O quizás ahí descubramos nuestra orientación sexual.

Me gusta ponerme ropa del sexo contrario.

Desde que es una salida fácil para un Carnaval, pasando porque me gano un dinero haciendo bolos, hasta que me da morbo...Se llama travestirse.

 

Los típicos tópicos

La verdad es que nos venden muchas motos:

  • La chica tiene que ser presumida, pánfila y sumisa.
  • El chico tiene que ser macho ibérico, duro y viril.
  • Las lesbis son marimachos y camioneras.
  • Los gais tienen pluma y son afeminados.

Ser lesbiana no tiene nada a ver con ser femenina o no, ni ser gay con ser masculino o no. Pero, ¿qué es ser femenina o masculino?:

  • ¿Una chica a quien le gusta practicar judo, no es femenina?
  • ¿Un tío que es sensible y le afectan mucho las cosas, no es masculino?

Personas duras y blandas, insensibles e hipersensibles, afeminadas y vitaminadas... hay héteros, homos y bi.

 

Si somos homo, si somos bi, si salimos del armario

Está bien recordar que las personas que tenemos esta orientación sexual no somos una minoría tan minoría (como quieren que creamos).

Podemos tomar dos posturas:

    1. Valorar que no nos vale la pena darlo a conocer y vivir nuestra sexualidad de una forma escondida.
    2. Querer luchar para normalizar esta situación y mostrarnos tal como somos (es fácil que nos encontremos con más acogida de la prevista, pero también que tengamos que afrontar otros problemas).

Muchas personas -una cuñada lesbiana, un amigo gay...- no han escondido su identidad sexual. Así han ayudado a construir una sociedad más respetuosa con las diferentes maneras de vivir.

Nos será útil leer libros, mirar pelis (las porno justamente no...), pedir ayuda a profesionales y/o asesorarnos en casales o asociaciones de personas lesbianas, gays o transexuales.

Evitemos fomentar los tópicos y caer en la esclavitud de la estética (ni de tía barbie, ni de tío musculitos) y démosle importancia a pisar fuerte en la vida.

Recordemos que sexualidad y reproducción no tienen porqué tener relación. La reproducción no es la función principal de la sexualidad -es el placer-, sino una más. No olvidemos que actualmente hay maneras de ejercer la paternidad o la maternidad diferente a la pareja del hombre y la mujer.

Explicar y compartir qué nos pasa, qué sentimos y cómo somos, nos ayudará a vivir más tranquilamente, a aceptarnos tal como somos y a asumir nuestro deseo sexual de una manera más natural -a pesar de no sea el mayoritario.

Si somos hombres y practicamos sexo con penetración con otros hombres, tengamos en cuenta que esta práctica -la penetración anal- es la que tiene más riesgo de infección sexual (VIH, sífilis, gonorrea, hepatitis...) ¡Así que con condón!

Vigilemos si somos muy jóvenes y nos movemos por lugares de ambientes duros. En algunos centros para personas homo o bisexuales se fomentan prácticas sexuales (anónimas, sin preservativos, con muchas drogas) que poco tienen que ver con el respeto y la salud.

Ir a bares, centros, casales de gais o lesbianas va muy bien para encontrarnos con gente que siente de manera parecida a la nuestra. Pero mezclarnos y la diversidad es de las cosas guapas de la vida. Procuremos no hacer guetos ni cerrarnos en estos círculos, y enriquezcámonos mutuamente con nuestras diferencias.

Con los amigos y las amigas
Un amigo o una amiga es aquel/a que nos escucha, nos entiende, se preocupa por lo que nos pasa, nos respeta... En definitiva; que nos quiere. Si se trata de una buena amiga o un buen amigo, seguro que nos entenderá y nosotros nos sentiremos mucho más a gusto con ella. ¿Y si se lo explicamos y deja de serlo?

Si al cabo de un tiempo todavía no lo ha aceptado, seguramente querrá decir que no era una amistad verdadera. Ya nos iremos rodeando de personas que nos aprecien realmente.
No nos habremos equivocado al decírselo, sino de haberlo considerado amigo o amiga.

Con la familia
Hablarlo con la familia siempre nos será difícil, pero nos ayudará si los de casa lo entienden (¡es lo que suele pasar normalmente!). Si es así, nos quitaremos un gran peso de encima...

Como de familias hay de muchos tipos: chapadas a la antigua, bohemias, sólo de la madre o del padre, de padres separados, de muy religiosas o muy hippies... tendremos que saber encontrar el momento oportuno para abrir el tema.

La primera reacción acostumbra a ser de choque, impulsiva o precipitada. Pero después suele abrirse un espacio de comprensión. Nos puede ser muy útil tener a mano material informativo que han hecho diferentes colectivos -como por ejemplo de alguna Asociación de padres y madres de hijos gais y lesbianas.

También podemos optar por no explicarlo, o explicarlo un poco más adelante, cuando seamos más mayorcitos y nos sintamos preparados para hacerlo...

En el pueblo, en el barrio
En una población pequeña -donde todo es más visible- a veces la gente está muy (demasiado) pendiente de lo que hacemos o dejamos de hacer. Quizás la moral es más cerrada que en una ciudad donde todo el mundo es más anónimo y donde pasa y se ve de todo (hay más diversidad).

Si vivimos en un pueblo planteémonos si seremos capaces de aguantar posibles prejuicios o si preferimos expresarnos libremente en un lugar donde no nos conozcan. Podemos optar por hacerlo público más adelante, cuando tengamos la suficiente fortaleza y madurez para no tener que esconder nada a nadie. En algunos círculos (universidad, ambientes artísticos...) se respeta más la diferencia; quizás sea un buen lugar para empezar...

 

Si algún amigo/a nos lo explica

Antes que nada, debemos agradecerle la sinceridad y valentía depositada en nosotros. Quiere decir que nos valora como personas y que le inspiramos confianza. También nos puede servir a nosotros/as para entender otras formas de sentir y vivir (y esto nos enriquecerá).

Si nuestra amiga nos lo pide, acompañémosla a casales o asociaciones de personas homo, bi o transexuales, para que encuentre personas en su misma situación y lo pueda compartir.

Si nos cuesta aceptar que la colega de toda la vida es lesbiana o gay, pero nos la apreciamos de verdad, tenemos la posibilidad de hablar, leer o consultar sobre este tema para abrir nuestra mente. Podemos aprovechar para conocer cosas nuevas.


 
pixel